Historias en Latinoamérica

45 años de conservación duradera en América Latina

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Vista de bosque nuboso en Costa Rica.

Las semillas del trabajo colectivo, el enfoque visionario y las innovaciones locales que inspiran la conservación global.

Por María Camila Peña

Costa Rica Donde comenzó el trabajo de TNC en la región. © Sergio Pucci/TNC

Corcovado, la primera semilla

En los años 70’s internarse en el bosque húmedo tropical de la península de Osa, al suroeste de Costa Rica, era descubrir un universo único, difícil de traducir en palabras, incluso para los naturalistas más experimentados.

“Ninguna descripción puede transmitir al lector una idea verdadera de la magnificencia de sus estructuras naturales y de su increíble diversidad biológica, ni de la riqueza de imágenes, aromas y sonidos primigenios que experimenta quien visita estos ecosistemas vírgenes de la cuenca de Corcovado”, relataba el doctor Joseph Tosi del Centro Científico Tropical, en un informe dirigido al entonces presidente de Costa Rica, Daniel Oduber Quiroz, y publicado por la revista The Nature Conservancy News. El asombro del científico venía con una advertencia: “Solo con un apoyo significativo e inmediato será posible preservar esta oportunidad para las generaciones futuras”. 

Para ese entonces la minería y la agricultura ya afectaban la zona, y la respuesta al llamado de los naturalistas no se hizo esperar. En 1975, el gobierno de Costa Rica, con el apoyo de The Nature Conservancy (TNC) y World Wildlife Fund (WWF), declaró oficialmente el Parque Corcovado, convirtiéndose en el primer hito de conservación de TNC fuera de Estados Unidos, donde la organización inició sus operaciones en 1951. El sueño de preservar este corredor de biodiversidad se convirtió en una realidad.

Amanecer en el Parque Nacional Corcovado de Costa Rica, en la península Osa, en el área de Carate.
Parque Nacional Corcovado Los paisajes que impresionaron a los conservacionistas en los 70's, motivando su protección. © Sergio Pucci / TNC

Corcovado fue la semilla que dio inicio al trabajo internacional de TNC, que años después germinaría en un equipo que hoy suma unos 6,000 empleados, incluidos más de 1,000 científicos, que trabajan con socios en 86 países y territorios, todos unidos por una misión común: proteger las tierras y las aguas de las que depende la vida.

Pero este no fue el único hito en Costa Rica, el país también fue el primero donde la organización gestionó un canje de deuda por naturaleza, ampliando las medidas de conservación del Parque Nacional Braulio Carrillo. 

Es así como para inicios de la década de los 80’s comienza oficialmente a tomar forma el programa de TNC en América Latina; que suma 45 años de operaciones continuas en la región, hoy con presencia en ocho ecosistemas icónicos que van desde la Selva Maya a la Patagonia, y desde sus inicios trabajando con socios locales en soluciones innovadoras que se replican en el mundo.

Parques en Peligro

Desde esos primeros años, el enfoque visionario de TNC en la región fue fortalecer las capacidades de las organizaciones locales. Con esta perspectiva, surge a inicios de la década de los 90’s el programa “Parques en peligro”, con el apoyo de la entonces Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. El primer programa con el que TNC logró escalar su trabajo en América Latina, pasando de trabajar en sitios, a un modelo de sistemas y alianzas; y lo que sentaría las bases para el nacimiento de las estrategias en los nueve países en los que hoy TNC tiene programas en la región.

Para ese entonces, el desafío consistía en pasar de tener áreas delimitadas en el papel (“parques en papel”) pero que no tenían ningún tipo de protección o manejo, a parques en funcionamiento. TNC desarrolló una herramienta de evaluación (score card) con cuatro categorías de análisis que incluía: la planificación estratégica, las actividades básicas de protección (guardaparques, infraestructura, etc.), la existencia de planes para lograr una financiación sostenible y diversificada, y el grado de participación de las comunidades, los beneficios generados y el apoyo social al área protegida.

Primeros años de "Parques en Peligro" en México

México fue la primera geografía donde se desarrolló el programa en las reservas de la biósfera de Ría Celestún y Ría Lagartos, en la península de Yucatán; El Triunfo, El Ocote y La Encrucijada, en el estado de Chiapas; Calakmul y Sian Ka’an, en la Selva Maya, y El Pinacate y Gran Desierto de Altar, en el estado de Sonora, en la frontera con Arizona

Descubre la historia de TNC en México
Grupo de personas en un fondo natural, foto antigua de archivo.
Buzo bajo el agua observando corales.
Grupo de personas caminando por la ribera de un río, rodeado de un cañón con vegetación, foto antigua de archivo.
Grupo de personas con vestimentas blancas de protección manipulan colmenas de abejas en apicultura, foto antigua de archivo.
Grupo de personas en la costa, con grandes catalejos sobre trípodes, realizando observación de aves, foto antigua de archivo.
Retrato de Joseph Quiroz, en un fondo natural, con pelo cano, gafas y camisa.

En México notamos que estos polígonos en el mapa en muchos casos eran ejidales, o terrenos comunitarios. Entonces tuvimos que entender cuáles eran las necesidades de la población, trabajar con nuestros socios locales y comenzar a hablar de crear incentivos para la conservación.

Joseph Quiroz, TNC México, director de Política y Finanzas (1988-2003)

Estas herramientas desarrolladas y probadas por TNC y sus socios fueron parte del fundamento para lo que hoy se conoce como Conservation by Design y en su versión genérica los Estándares para la Práctica de la Conservación, el marco metodológico utilizado por los equipos de TNC y otras organizaciones a nivel global, para gestionar su trabajo de manera adaptativa y aumentar su impacto en el avance de las metas establecidas por la organización a 2030 y más allá.

Tomamos un número de parques que existían solo en el papel y los hicimos duraderos. Pero la durabilidad no consiste únicamente en hacer que las cosas sean resistentes: se trata de las personas y su compromiso a lo largo de las generaciones.

Gregory Miller, Ex vicepresidente de TNC para Sur América en la década de los 90’s.

Trabajamos juntos con los funcionarios gubernamentales y las organizaciones locales para comprender y afrontar los desafíos de conservación más urgentes.

Jim Rieger, Exdirector de relaciones con gobiernos para América Latina hasta 2021

Escalando la conservación en América Latina

América Latina hizo evidente para TNC desde los primeros años que no era suficiente conservar las áreas protegidas, sino que era necesario trabajar a nivel de paisajes. También que una sola organización no puede sola, el éxito de la conservación duradera depende de todos: gobiernos, pueblos indígenas, líderes comunitarios, científicos y representantes de la academia, agricultores, pescadores, empresas, donantes, organizaciones de conservación y de las futuras generaciones; es un trabajo de co-creación.

La idea no era que TNC tuviera una fuerte presencia, sino fortalecer organizaciones locales de conservación. En toda América Latina, el trabajo pasó de estar muy centrado en sitios específicos, a trabajar a nivel de alianzas sistémicas.

Jerry Touval, Ex director de Ciencia para TNC América Latina hasta 2022

Para 2007, el programa de “Parques en peligro” no solo había contribuido a proteger 45 parques y reservas que abarcan 18,2 millones de hectáreas en 18 países de América Latina, con más de 200 socios locales, sino que también había logrado generar economías de escala, al fortalecer sistemas completos de áreas protegidas en un número equivalente de países. 

Retrato de Andrea Erickson, con una chaqueta con logo TNC, pelo ondulado claro, sonriente.

TNC amplió la conservación a tierras privadas y comunales, creando marcos legales, fortaleciendo capacidades de organizaciones de la sociedad civil para operar como fideicomisos de tierras o en gestión territorial, y apoyando la implementación de los primeros acuerdos de conservación de tierras.

Andrea Erickson, Directora del Programa del Sur de México en TNC entre 1998 – 2005

El proyecto además apoyó el desarrollo de canjes de deuda por naturaleza, la gestión y el uso sostenible de los recursos de la biodiversidad, los sistemas de pagos y compensaciones para la conservación, y ayudó a establecer fondos fiduciarios para la conservación en 12 países que proporcionan recursos para parques nacionales y otras áreas protegidas, así como pequeñas subvenciones a organizaciones y grupos comunitarios para proyectos orientados a conservar la biodiversidad y utilizar los recursos naturales de manera más sostenible.

En 2007, Parques en Peligro terminó oficialmente, pero su legado continúa. Las personas que recibieron capacitación y que a su vez ayudaron a capacitar a otros, como parte del proyecto, incluyéndome a mí, hoy lideran organizaciones en América Latina, agencias de áreas protegidas o toman decisiones.

Cristina Lasch, Líder de planificación para la conservación y adaptación en TNC México

Un legado que continúa

Hoy, más de medio siglo después de la declaratoria del Parque Corcovado, Felipe Carazo, quien fue el gerente del proyecto del Parque Internacional La Amistad para TNC, y de la Estrategia de Conservación en TNC Costa Rica hasta 2012, reflexiona desde su escritorio de la Tropical Forest Alliance en Nueva York sobre el ímpetu de esa primera generación de científicos para conservar los lugares más biodiversos del mundo para las generaciones futuras: nosotros y nuestras familias.

“En conservación los mejores indicadores están en las cosas que están internalizadas. En Costa Rica las nuevas generaciones tienen muy adentro el legado de Corcovado, valoran su capital natural, saben que es un lugar que hay que conservar y para ellos no podría ser de otra forma”, dice Carazo. Y luego complementa: “Ese legado no es un cheque en blanco: debe renovarse con las nuevas generaciones y frente a las amenazas actuales”.

Aracaris Parte de las especies que habitan Costa Rica, beneficiadas por la protección de sus bosques tropicales. © Jeffrey Munoz/TNC Photo Contest 2019
Más de 500.000 especies Habitan en Costa Rica y sus áreas protegidas, entre ellas el mono araña. © Sergio Pucci/TNC

TNC sabe que el impacto duradero es dinámico y exige de adaptación. En los últimos años ha enfocado sus esfuerzos en ecosistemas estratégicos para América Latina por su gran riqueza natural, cultural y económica, así como por contener hábitats críticos: la Amazonía, el Cerrado, el bosque Atlántico, la corriente de Humboldt, el Gran Chaco, la Orinoquía, la Patagonia, la Selva Maya y el Arrecife Mesoamericano.

Al llegar a los 75 años de TNC y tras una sólida trayectoria de más de cuatro décadas en América Latina, celebramos las semillas del trabajo colectivo que hicieron posible nuestro impacto en la región. Impulsados por una visión compartida y por innovaciones nacidas localmente, hemos contribuido a inspirar soluciones de conservación que hoy generan impacto a escala global.

Retrato de Paula Caballero.

América Latina demuestra que la conservación duradera es posible: más de cuatro décadas de experiencia y resultados respaldan este compromiso. Nuestra trayectoria es un legado que hoy nos impulsa a escribir el próximo capítulo de una historia colectiva en la región.

Paula Caballero, Directora ejecutiva para la región de América Latina en TNC

Pese a los desafíos que hoy enfrenta América Latina ―al ser considerada el punto crítico mundial de la deforestación y de las emisiones generadas por la producción ganadera, y los agudos efectos del cambio climático en ecosistemas vitales para el planeta― la pregunta es, ¿cómo podemos acelerar los cambios duraderos para las generaciones futuras?

Los bosques que protejamos hoy seguirán en pie durante los años venideros. Los ríos que restauremos hoy sostendrán a las comunidades durante décadas. Y las políticas, las alianzas y los mecanismos financieros que creemos hoy pueden orientar la toma de decisiones a futuro.

La historia nos lo ha demostrado antes, juntos encontramos el camino para un futuro sostenible para todas las generaciones.  

Quetzal resplandeciente alimentando a su cría en el nido, ubicado en el agujero de un tronco.
Dando vida Conservación duradera, para todas las generaciones. © Zeidy Estrada / TNC Photo Contest 2019