Costa Rica Donde comenzó el trabajo de TNC en la región. © Sergio Pucci/TNC
Corcovado, la primera semilla
En los años 70’s internarse en el bosque húmedo tropical de la península de Osa, al suroeste de Costa Rica, era descubrir un universo único, difícil de traducir en palabras, incluso para los naturalistas más experimentados.
“Ninguna descripción puede transmitir al lector una idea verdadera de la magnificencia de sus estructuras naturales y de su increíble diversidad biológica, ni de la riqueza de imágenes, aromas y sonidos primigenios que experimenta quien visita estos ecosistemas vírgenes de la cuenca de Corcovado”, relataba el doctor Joseph Tosi del Centro Científico Tropical, en un informe dirigido al entonces presidente de Costa Rica, Daniel Oduber Quiroz, y publicado por la revista The Nature Conservancy News. El asombro del científico venía con una advertencia: “Solo con un apoyo significativo e inmediato será posible preservar esta oportunidad para las generaciones futuras”.
Para ese entonces la minería y la agricultura ya afectaban la zona, y la respuesta al llamado de los naturalistas no se hizo esperar. En 1975, el gobierno de Costa Rica, con el apoyo de The Nature Conservancy (TNC) y World Wildlife Fund (WWF), declaró oficialmente el Parque Corcovado, convirtiéndose en el primer hito de conservación de TNC fuera de Estados Unidos, donde la organización inició sus operaciones en 1951. El sueño de preservar este corredor de biodiversidad se convirtió en una realidad.
Parques en Peligro
Desde esos primeros años, el enfoque visionario de TNC en la región fue fortalecer las capacidades de las organizaciones locales. Con esta perspectiva, surge a inicios de la década de los 90’s el programa “Parques en peligro”, con el apoyo de la entonces Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. El primer programa con el que TNC logró escalar su trabajo en América Latina, pasando de trabajar en sitios, a un modelo de sistemas y alianzas; y lo que sentaría las bases para el nacimiento de las estrategias en los nueve países en los que hoy TNC tiene programas en la región.
Para ese entonces, el desafío consistía en pasar de tener áreas delimitadas en el papel (“parques en papel”) pero que no tenían ningún tipo de protección o manejo, a parques en funcionamiento. TNC desarrolló una herramienta de evaluación (score card) con cuatro categorías de análisis que incluía: la planificación estratégica, las actividades básicas de protección (guardaparques, infraestructura, etc.), la existencia de planes para lograr una financiación sostenible y diversificada, y el grado de participación de las comunidades, los beneficios generados y el apoyo social al área protegida.
Primeros años de "Parques en Peligro" en México
México fue la primera geografía donde se desarrolló el programa en las reservas de la biósfera de Ría Celestún y Ría Lagartos, en la península de Yucatán; El Triunfo, El Ocote y La Encrucijada, en el estado de Chiapas; Calakmul y Sian Ka’an, en la Selva Maya, y El Pinacate y Gran Desierto de Altar, en el estado de Sonora, en la frontera con Arizona
Descubre la historia de TNC en México
Visita a El Triunfo: Miembros de TNC Nueva York visitan la reserva de la biósfera El Triunfo, en Chiapas. © Cristina Lasch / TNC
Arrecife mesoamericano: Sian Ka'an cuenta con 120 kilómetros de costa, que son parte de esta importante barrera de coral. © TNC México
El Ocote: Por la reserva de la biósfera Selva El Ocote pasa el río La Venta, que contiene formaciones geológicas impresionantes. © Cristina Lasch/TNC
Calakmul: La reserva de la biósfera Calakmul contiene la mayor reserva de bosque tropical de México, y la apicultura contribuye a su conservación. © TNC México
Formación de guías locales: En Celestún, TNC y sus socios apoyaron la formación de guías bilingües para la observación de aves y promoción de la conservación. © María Andrade
En México notamos que estos polígonos en el mapa en muchos casos eran ejidales, o terrenos comunitarios. Entonces tuvimos que entender cuáles eran las necesidades de la población, trabajar con nuestros socios locales y comenzar a hablar de crear incentivos para la conservación.
Estas herramientas desarrolladas y probadas por TNC y sus socios fueron parte del fundamento para lo que hoy se conoce como Conservation by Design y en su versión genérica los Estándares para la Práctica de la Conservación, el marco metodológico utilizado por los equipos de TNC y otras organizaciones a nivel global, para gestionar su trabajo de manera adaptativa y aumentar su impacto en el avance de las metas establecidas por la organización a 2030 y más allá.
Tomamos un número de parques que existían solo en el papel y los hicimos duraderos. Pero la durabilidad no consiste únicamente en hacer que las cosas sean resistentes: se trata de las personas y su compromiso a lo largo de las generaciones.
Trabajamos juntos con los funcionarios gubernamentales y las organizaciones locales para comprender y afrontar los desafíos de conservación más urgentes.
Escalando la conservación en América Latina
América Latina hizo evidente para TNC desde los primeros años que no era suficiente conservar las áreas protegidas, sino que era necesario trabajar a nivel de paisajes. También que una sola organización no puede sola, el éxito de la conservación duradera depende de todos: gobiernos, pueblos indígenas, líderes comunitarios, científicos y representantes de la academia, agricultores, pescadores, empresas, donantes, organizaciones de conservación y de las futuras generaciones; es un trabajo de co-creación.
La idea no era que TNC tuviera una fuerte presencia, sino fortalecer organizaciones locales de conservación. En toda América Latina, el trabajo pasó de estar muy centrado en sitios específicos, a trabajar a nivel de alianzas sistémicas.
Para 2007, el programa de “Parques en peligro” no solo había contribuido a proteger 45 parques y reservas que abarcan 18,2 millones de hectáreas en 18 países de América Latina, con más de 200 socios locales, sino que también había logrado generar economías de escala, al fortalecer sistemas completos de áreas protegidas en un número equivalente de países.
De parques en peligro a conservación efectiva
TNC amplió la conservación a tierras privadas y comunales, creando marcos legales, fortaleciendo capacidades de organizaciones de la sociedad civil para operar como fideicomisos de tierras o en gestión territorial, y apoyando la implementación de los primeros acuerdos de conservación de tierras.
El proyecto además apoyó el desarrollo de canjes de deuda por naturaleza, la gestión y el uso sostenible de los recursos de la biodiversidad, los sistemas de pagos y compensaciones para la conservación, y ayudó a establecer fondos fiduciarios para la conservación en 12 países que proporcionan recursos para parques nacionales y otras áreas protegidas, así como pequeñas subvenciones a organizaciones y grupos comunitarios para proyectos orientados a conservar la biodiversidad y utilizar los recursos naturales de manera más sostenible.
En 2007, Parques en Peligro terminó oficialmente, pero su legado continúa. Las personas que recibieron capacitación y que a su vez ayudaron a capacitar a otros, como parte del proyecto, incluyéndome a mí, hoy lideran organizaciones en América Latina, agencias de áreas protegidas o toman decisiones.
Un legado que continúa
Hoy, más de medio siglo después de la declaratoria del Parque Corcovado, Felipe Carazo, quien fue el gerente del proyecto del Parque Internacional La Amistad para TNC, y de la Estrategia de Conservación en TNC Costa Rica hasta 2012, reflexiona desde su escritorio de la Tropical Forest Alliance en Nueva York sobre el ímpetu de esa primera generación de científicos para conservar los lugares más biodiversos del mundo para las generaciones futuras: nosotros y nuestras familias.
“En conservación los mejores indicadores están en las cosas que están internalizadas. En Costa Rica las nuevas generaciones tienen muy adentro el legado de Corcovado, valoran su capital natural, saben que es un lugar que hay que conservar y para ellos no podría ser de otra forma”, dice Carazo. Y luego complementa: “Ese legado no es un cheque en blanco: debe renovarse con las nuevas generaciones y frente a las amenazas actuales”.
TNC sabe que el impacto duradero es dinámico y exige de adaptación. En los últimos años ha enfocado sus esfuerzos en ecosistemas estratégicos para América Latina por su gran riqueza natural, cultural y económica, así como por contener hábitats críticos: la Amazonía, el Cerrado, el bosque Atlántico, la corriente de Humboldt, el Gran Chaco, la Orinoquía, la Patagonia, la Selva Maya y el Arrecife Mesoamericano.
Al llegar a los 75 años de TNC y tras una sólida trayectoria de más de cuatro décadas en América Latina, celebramos las semillas del trabajo colectivo que hicieron posible nuestro impacto en la región. Impulsados por una visión compartida y por innovaciones nacidas localmente, hemos contribuido a inspirar soluciones de conservación que hoy generan impacto a escala global.
América Latina demuestra que la conservación duradera es posible: más de cuatro décadas de experiencia y resultados respaldan este compromiso. Nuestra trayectoria es un legado que hoy nos impulsa a escribir el próximo capítulo de una historia colectiva en la región.
Pese a los desafíos que hoy enfrenta América Latina ―al ser considerada el punto crítico mundial de la deforestación y de las emisiones generadas por la producción ganadera, y los agudos efectos del cambio climático en ecosistemas vitales para el planeta― la pregunta es, ¿cómo podemos acelerar los cambios duraderos para las generaciones futuras?
Los bosques que protejamos hoy seguirán en pie durante los años venideros. Los ríos que restauremos hoy sostendrán a las comunidades durante décadas. Y las políticas, las alianzas y los mecanismos financieros que creemos hoy pueden orientar la toma de decisiones a futuro.
La historia nos lo ha demostrado antes, juntos encontramos el camino para un futuro sostenible para todas las generaciones.
45 años de conservación duradera
Conoce las estrategias que han guiado nuestro trabajo en la región.
Más de cuatro décadas de historia
Las primeras semillas
América Latina es la primera geografía donde TNC inicia su trabajo fuera de Estados Unidos. Hoy, la organización está presente en más de 80 países.
El interés de TNC por proteger las áreas naturales es un legado de mujeres. En febrero de 1964 se autoriza la solicitud de la doctora Maria Buchinger de crear una división de TNC para América Latina en Washington D.C.
El gobierno de Costa Rica, con el apoyo de TNC y World Wildlife Fund (WWF), declaró oficialmente el Parque Corcovado, convirtiéndose en el primer hito de conservación de TNC fuera de Estados Unidos.
TNC en América Latina
Se consolida el trabajo de TNC en América Latina, comienzan a abrirse las primeras oficinas regionales, TNC apoya la creación de organizaciones locales y se prioriza el trabajo con socios locales y Pueblos Indígenas.
TNC identifica y forma alianzas con las primeras organizaciones mexicanas de conservación. La prioridad: fortalecer el naciente Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Se inicia el trabajo en Brasil con la identificación de áreas prioritarias para la conservación en la Amazonía.
Costa Rica fue el primer país donde TNC gestionó un canje de deuda por naturaleza, ampliando las medidas de conservación del Parque Nacional Braulio Carrillo.
Se registra oficialmente TNC en Perú. Desde entonces, ha trabajado en la conservación de la biodiversidad del país, colaborando en proyectos clave de conservación y cooperación con actores gubernamentales y privados.
Conservación a escala
Por primera vez TNC comienza a trabajar a escala regional con “Parques en peligro”, pasando de trabajar en sitios, a un modelo de sistemas y alianzas. El objetivo: convertir los parques nacionales que solo existían en el papel, en parques en funcionamiento.
El programa contribuyó a proteger 45 parques y reservas que abarcan 18,2 millones de hectáreas en 18 países de América Latina, y fortaleció sistemas completos de áreas protegidas en un número equivalente de países.
TNC sigue consolidando su operación en América Latina, ampliando su presencia y formando equipos locales: 1991 TNC llega a Belice 1994 TNC llega a Ecuador 1998 TNC llega a Guatemala y Argentina
Soluciones que inspiran al mundo
Con la llegada del siglo XXI, TNC sigue consolidando su trabajo en la región y fortaleciendo sus alianzas con diferentes socios. El éxito de la conservación duradera es un trabajo de co-creación.
TNC, el gobierno local y la empresa de agua de Quito (EPMAPS) crearon el Fondo para la Protección del Agua (FONAG). Esta idea innovadora se ha replicado en 40 lugares en todo el mundo.
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Siguen fortaleciéndose los equipos locales. TNC llega a Colombia y Chile.
La creación de esta reserva en Chile protegió más de 60.000 hectáreas de bosque templado lluvioso, al tiempo que ayudó a establecer modelos innovadores de financiamiento para la conservación a largo plazo.
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TNC apoyó al gobierno de Brasil en el desarrollo de políticas para la protección de las tierras indígenas, además de ayudar a las comunidades a desarrollar planes para gestionar sus recursos naturales.
Minas Gerais se convirtió en uno de los primeros programas municipales estructurados de Pago por Servicios Ambientales de Brasil, y en un modelo pionero para conectar la conservación con los medios de vida rurales.
El registro ha fortalecido la capacidad del país para identificar la deforestación, asignar responsabilidades y orientar acciones en millones de propiedades rurales. Demostró cómo transformar la gestión del territorio.
TNC colaboró con el gobierno de Guatemala para reestructurar una parte de la deuda del país, generando recursos destinados a la conservación y al desarrollo sostenible.
El programa promueve la conservación marina y la gestión sostenible de los recursos pesqueros. Este luego se convertiría en el programa marino más importante de la región.
El PFP Forever Costa Rica triplicó las áreas marinas protegidas del país y mejoró la gestión de su sistema de parques nacionales. Costa Rica fue la primera nación en desarrollo en proteger el 30% de tierras y océanos.
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El primer rancho demostrativo de pastizales sostenibles del país. Un laboratorio al aire libre donde la ciencia, el pastoreo regenerativo y la colaboración con productores ganaderos y comunidades restaura la Patagonia.
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Con el fin de mejorar la gobernanza pesquera, fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia científica y reducir la sobrepesca, TNC trabaja con gobiernos, pescadores, científicos y otros socios en este ecosistema.
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Nace en América Latina la estrategia que busca acelerar la transición hacia modelos de producción más resilientes y sostenibles, mediante la colaboración, la ciencia y la innovación del mercado.
Descubre másUn legado que continúa
Juntos encontramos el camino para un futuro sostenible para todas las generaciones.
Acuerdo con el que Belice incrementó sus áreas protegidas a cerca del 40% de su territorio, contribuyendo a la conservación y a la acción climática, mediante la preservación de importantes reservas de carbono.
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Respaldado por una innovadora iniciativa de conversión de deuda, combina financiamiento de largo plazo, protección de agua dulce, conservación de la biodiversidad y colaboración con los Pueblos Indígenas.
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Garantiza la protección de 133.000 hectáreas de ecosistemas excepcionales del Valle de Cochamó, en Chile, al tiempo que crea un modelo duradero de conservación basado en la ciencia y las alianzas.
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